Weblog von Patricia Wegenast

Aug 31, 2006 at 13:11 o\clock

Luis Britto García sigue en acción...!! qué decía el Cónsul Méndez al respecto...????


Aunque he dejado de publicar en esta página y de mantenerla realmente activa, pues se cansa uno del teatro, la mentira y la vulgaridad de este Gobierno de  ordinarios, resabiados y mentirosos , considerando  que  día a día las historias  se repiten,(sigo trabajando activamente desde otros terrenos)  no dejé de encontrar interesante este artículo en donde describen a Britto como yo misma lo percibí....!
Un ser insulzo ,desabrido y con la mirada y el tono de voz del cínico. Recuerdo que le preguntó a Merhi en aquella vergonzosa intervención en la Uni. de Frankfurt "quien era el"...pues desgraciadamente no le conocía"....  (Imaginarse...todo un dizque "conocedor " ....de la realidad venezolana...gracioso el tipo, no?)
 Que este personaje Britto sigua dándole la vuelta al mundo para promocionar la  revolución de un país con una clase gobernante patética  .", no me extraña; sin embargo, después de dos años , de "honrosas invitaciones"las palabras del "distinguido" Sr. Cónsul en Frankfurt me resultan más divertidas hoy que en aquel entonces.
En palabras del Cónsul (recordando) en la Carta dirigida a mi:" Patricia Wegenast o las mentiras de una mentirosa." (1) 
"En cuanto a eso de “pasear por más de un año al Sr. Brito por Alemania”, es otra de sus mentiras, además de un irrespeto(2)) a un reconocido humanista, académico, escritor y sobre todo un ser humano sensible como lo es el Doctor Luis Britto García, Premio Nacional de Literatura y Premio Casa de las Américas como Ensayista en dos oportunidades
Cómo es que dice el dicho? Ah si, que las cosas caen por su propio peso
(1) Mentirosa: Persona que en el gobierno de Chávez desenmascara a los farsantes del régimen o que dice las cosas como son (verdades) que No deberían ser dichas....
(2) Irrespeto: Deporte , Hobby y especialidad Chavista
P. wegenast 
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Juan Carlos Lechín W.
LA PAZ, BOLIVIA

Dos años atrás Venezuela aceptó ser el invitado de honor de la feria  del libro de La Paz (2006). Los vi instalar su stand durante la  inauguración del evento, me acerqué a preguntar por un gran amigo que  debe llegar, y Claudia Pérez, una de las encargadas, me anunció que  arribaba el 16. Pregunté precios de varios libros, y me los dieron. Eran precios estándar, de mercado.
 
Yo estaba complacido escuchando el sabroso acento venezolano pero algún cable político se cruzó y de pronto desalojaron la feria sin  explicación alguna, y apareció un trío del Cenal dando una  conferencia de prensa, como
las que hacíamos en la Central en los 70.  Capitaneaba la histérica turba Ramón Medero (presidente del  Cenal)  argumentando, con el índice en apasionada agitación, que esta feria boliviana (a la que Venezuela ha
asistido en los últimos 10 años) era  la "mercantilización del libro". ¡Imagínense ustedes! Los  representantes de un Estado que por mercantilización del petróleo  recibe 150 millones de dólares por día, enrostrándole al país más  pobre de América Latina su mercantilización del libro. Qué paradoja. Todos los millonarios bolivianos no hacen un cuarto de la fortuna de  Cisneros. El regaño moral a sus feudatarios bolivianos no terminó allí.

El bravucón acusó a la feria de ser burguesa y que ellos estaban con el pueblo, desplazando su equipo a una feria insignificante y  paralela, previamente promovida por ellos, aunque momentos después, uno de sus aláteres, el diplomático Bracho, dijo además que no les habían dado espacio suficiente para vender los 45.000 libros que  habían traído. Qué bochorno, no pude creer semejante desparpajo.
 
El tercer portaestandarte de la doble moral "bolivariana" es un  hombre con cara de anestesista, escritor oficial del teatral régimen.  Lo conocí en la feria de Cuiabá (Brasil). Su hermetismo y su mirada  de pájaro me hizo temerle entonces como se teme a un inquisidor,  razón por la que, a pesar de lo ligada que está mi historia personal  a Venezuela, sólo crucé palabras protocolares con él. Se llama Luis  Britto García, y nunca pensé que un año más tarde vendría a Bolivia a  hacer la comparsa de un desaire polpotiano, cosa que no hizo en  Brasil donde, al igual que en el resto del planeta, mercantilizan los  libros.
 
Aseguró que "el libro debe ser un instrumento de liberación". A este encuevado hombre, la edad no le ha enseñado que el libro es vehículo,  a veces de liberación, a veces de opresión (como la que nos  infligen), de fantasía, de entretenimiento, de pedagogía, etcétera,  pero solamente vehículo. No es un concepto ideológico sino  comunicacional.
 
Preveo que el objetivo real es quebrar a las editoriales bolivianas y  a los importadores de libros para entregarle este mercado a las subvencionadas editoriales cubanas, que pagan centavos a sus obreros, actuando como el más barato imperialismo opresor y editando lo que le  da la gana al régimen. El Cenal jamás comunicó oficialmente su retiro  a sus anfitriones, la Cámara Boliviana del Libro, quienes, con altura  singular ante las preguntas de prensa, respondieron que "Venezuela, a  pesar de todo, es y seguirá siendo el invitado de honor". Si la  ordinariez y el desprecio han llegado a lo menor, debo entender que  Venezuela ya ha copado en mi país lo contingente: inteligencia del  Estado, fuerzas armadas, hidrocarburos, consejo electoral,  constituyente y otros.
 
He sido invitado a la Feria del Libro de Caracas, organizada por el Cenal, en noviembre de este año. Ante la opinión pública venezolana  declino totalmente mi asistencia. No seré yo quien vaya a rendirle  tributo a estos abusivos.

Lamento hacer conocer al pueblo venezolano esta ruda evidencia de su Gobierno, donde nuestra única culpa ha sido recibir bien a Chávez, abrazarlo, dejarlo hablar y regodearse, durante horas, en su  narcisismo. Pero era un caballo troyano con un proyecto de ocupación.  No. No son ustedes, extrovertidos, amables, amigos, dicharacheros,  generosos venezolanos los autores de esta vergüenza: es él y ellos,  los de siempre, los ensoberbecidos, los imbecilizados por el poder  absoluto. Los bolivianos somos un pueblo bucólico, soportamos.
 
Pero llega un día en que arrasamos ciegamente al opresor y como en  Jesús de Machaca terminamos comiéndonos los cuerpos de nuestros  agresores. Disculpen, por favor, mi tono, pero como dice el poeta Vallejo: "quiero escribir pero me sale espuma".

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