Venezuela o el síndrome de Estocolmo
>
> Por Alvaro Vargas Llosa
>
> Washington, DC-A menudo me preguntan, desde distintos países, por qué
> un gobierno tan autoritario y corrupto como el de Hugo Chávez sigue
> ganando elecciones. En mis cinco viajes a Venezuela desde que Chávez
> llegó al poder hace ocho años, he llegado a la conclusión de que
> muchos venezolanos padecen un síndrome de Estocolmo, ese estado de
> dependencia psicológica que desarrolla la víctima con respecto a su
secuestrador.
>
> Como todos los dictadores "revolucionarios", Chávez ha edificado su
> legitimidad a partir del descrédito del pasado. Los cuarenta años de
> democracia (1958-1998) que lo precedieron fueron más libres y menos
> corruptos que su régimen, pero las muchas deficiencias de aquella
> etapa fueron suficientes para persuadir a un vasto segmento de la
> población de que el gobierno democrático era una hoja de parra que
> disimulaba la apropiación de la riqueza petrolera por parte de los
> partidos políticos, la burocracia y la élite empresarial. Este
> sentimiento comenzó a tomar forma, lentamente, en los años 70 y
> alcanzó su apogeo fines de la década del 90. Para entonces, la
> percepción general era que en las dos décadas previas los venezolanos
> privilegiados habían robado a los pobres una riqueza petrolera
calculada
en 250 mil millones de dólares.
>
> Una mirada objetiva a los últimos ocho años nos dice que el saqueo ha
> sido mucho peor bajo el gobierno de Chávez. Los ingresos petroleros
> durante ese período probablemente suman $180 mil millones (las cifras
> exactas son
> inasequibles: la empresa petrolera estatal no publica balances
> financieros desde 2003). La pobreza no ha caído de forma
> significativa, y una nueva élite, más cursi que la anterior, ocupa su
> lugar. Como dice Gustavo Coronel, ex representante de Transparencia
> Internacional en Caracas, en un detallado informe sobre la
podredumbre
> del régimen actual publicado por el Cato Institute, "la corrupción ha
> dominado el gobierno de Hugo Chávez como nunca antes en la historia
de
Venezuela".
>
> Pero la relación entre buena parte del pueblo venezolano y Hugo
Chávez
> no tiene nada que ver con el análisis objetivo. La percepción de que
> Chávez es un redentor que vino a rescatar a los venezolanos de su
> pasado permitió al caudillo deshacerse de casi todos los contrapesos
> democráticos mediante referendos, elecciones e imposiciones que
> colocaron a las instituciones --desde el Congreso hasta la Corte
> Suprema de Justicia y el Consejo Nacional Electoral-- bajo su control
> personal. Luego se apoderó de la riqueza petrolera y otras fuentes de
> ingresos, y duplicó la deuda nacional. Por ejemplo, varios miles de
> millones de dólares han sido transferidos desde la compañía petrolera
> y el banco central a un fondo de "desarrollo" denominado FONDEN y a
un
> banco de "desarrollo" llamado BANDES que responden únicamente al
"señor
Presidente".
>
> En suma, Chávez ha secuestrado a la nación. Millones de venezolanos
> han pasado a depender para su sustento de los programas asistenciales
> conocidos como "misiones". Esos programas, que ya existían aunque con
> menor presupuesto, han colocado a los beneficiarios, políticamente
> hablando, a merced de las autoridades. Muchos ciudadanos están
> convencidos de que su propio futuro depende de las dádivas antes que
> de la creación de riqueza. Cualquiera que se oponga al gobierno es
> visto por ellos como una agente de la vieja élite decidido a
arrojarlos a
los lobos.
>
> Súmese a esto la sistemática prostitución del padrón electoral. El
> registro incluye 17 millones de votantes, una cifra surrealista en un
> país de 26 millones de personas en el que más de la mitad de la
> población es menor de edad. La campaña para inscribir a los
> extranjeros comenzó hace dos años, cuando Chávez, que enfrentaba un
> referendo revocatorio, ofreció la ciudadanía a cientos de miles de
inmigrantes colombianos. ...
>
> Desde 2004, el padrón electoral ha crecido diez veces más rápido que
> en los años previos. Quienes firmaron el petitorio hace dos años
> quedaron expuestos en sitios de Internet en los cuales el gobierno
> reveló sus nombres. Muchos de ellos sufrieron luego represalias en
sus
> lugares de trabajo y tuvieron dificultades para renovar sus
documentos de
identidad.
>
> Todo esto explica, en buena parte, el que Chávez siga ganando
elecciones.
> Pero hay algo más: la cultura "caudillista", es decir la
> identificación irracional con un autócrata que funge de padre
putativo
> ante muchos de sus
> compatriotas: ellos interpretan el mundo exterior a través de sus
> ojos. La politización de la sociedad venezolana mediante la sofocante
> intromisión del Estado ha reducido el sentido del espacio en la
> psicología de muchos ciudadanos, del mismo modo que el secuestrador
> reduce el espacio de su víctima. Nada existe fuera de esa relación
> parVenezuela o el síndrome de Estocolmo
>
> Por Alvaro Vargas Llosa
>
> Washington, DC-A menudo me preguntan, desde distintos países, por qué
> un gobierno tan autoritario y corrupto como el de Hugo Chávez sigue
> ganando elecciones. En mis cinco viajes a Venezuela desde que Chávez
> llegó al poder hace ocho años, he llegado a la conclusión de que
> muchos venezolanos padecen un síndrome de Estocolmo, ese estado de
> dependencia psicológica que desarrolla la víctima con respecto a su
secuestrador.
>
> Como todos los dictadores "revolucionarios", Chávez ha edificado su
> legitimidad a partir del descrédito del pasado. Los cuarenta años de
> democracia (1958-1998) que lo precedieron fueron más libres y menos
> corruptos que su régimen, pero las muchas deficiencias de aquella
> etapa fueron suficientes para persuadir a un vasto segmento de la
> población de que el gobierno democrático era una hoja de parra que
> disimulaba la apropiación de la riqueza petrolera por parte de los
> partidos políticos, la burocracia y la élite empresarial. Este
> sentimiento comenzó a tomar forma, lentamente, en los años 70 y
> alcanzó su apogeo fines de la década del 90. Para entonces, la
> percepción general era que en las dos décadas previas los venezolanos
> privilegiados habían robado a los pobres una riqueza petrolera
calculada
en 250 mil millones de dólares.
>
> Una mirada objetiva a los últimos ocho años nos dice que el saqueo ha
> sido mucho peor bajo el gobierno de Chávez. Los ingresos petroleros
> durante ese período probablemente suman $180 mil millones (las cifras
> exactas son
> inasequibles: la empresa petrolera estatal no publica balances
> financieros desde 2003). La pobreza no ha caído de forma
> significativa, y una nueva élite, más cursi que la anterior, ocupa su
> lugar. Como dice Gustavo Coronel, ex representante de Transparencia
> Internacional en Caracas, en un detallado informe sobre la
podredumbre
> del régimen actual publicado por el Cato Institute, "la corrupción ha
> dominado el gobierno de Hugo Chávez como nunca antes en la historia
de
Venezuela".
>
> Pero la relación entre buena parte del pueblo venezolano y Hugo
Chávez
> no tiene nada que ver con el análisis objetivo. La percepción de que
> Chávez es un redentor que vino a rescatar a los venezolanos de su
> pasado permitió al caudillo deshacerse de casi todos los contrapesos
> democráticos mediante referendos, elecciones e imposiciones que
> colocaron a las instituciones --desde el Congreso hasta la Corte
> Suprema de Justicia y el Consejo Nacional Electoral-- bajo su control
> personal. Luego se apoderó de la riqueza petrolera y otras fuentes de
> ingresos, y duplicó la deuda nacional. Por ejemplo, varios miles de
> millones de dólares han sido transferidos desde la compañía petrolera
> y el banco central a un fondo de "desarrollo" denominado FONDEN y a
un
> banco de "desarrollo" llamado BANDES que responden únicamente al
"señor
Presidente".
>
> En suma, Chávez ha secuestrado a la nación. Millones de venezolanos
> han pasado a depender para su sustento de los programas asistenciales
> conocidos como "misiones". Esos programas, que ya existían aunque con
> menor presupuesto, han colocado a los beneficiarios, políticamente
> hablando, a merced de las autoridades. Muchos ciudadanos están
> convencidos de que su propio futuro depende de las dádivas antes que
> de la creación de riqueza. Cualquiera que se oponga al gobierno es
> visto por ellos como una agente de la vieja élite decidido a
arrojarlos a
los lobos.
>
> Súmese a esto la sistemática prostitución del padrón electoral. El
> registro incluye 17 millones de votantes, una cifra surrealista en un
> país de 26 millones de personas en el que más de la mitad de la
> población es menor de edad. La campaña para inscribir a los
> extranjeros comenzó hace dos años, cuando Chávez, que enfrentaba un
> referendo revocatorio, ofreció la ciudadanía a cientos de miles de
inmigrantes colombianos. ...
>
> Desde 2004, el padrón electoral ha crecido diez veces más rápido que
> en los años previos. Quienes firmaron el petitorio hace dos años
> quedaron expuestos en sitios de Internet en los cuales el gobierno
> reveló sus nombres. Muchos de ellos sufrieron luego represalias en
sus
> lugares de trabajo y tuvieron dificultades para renovar sus
documentos de
identidad.
>
> Todo esto explica, en buena parte, el que Chávez siga ganando
elecciones.
> Pero hay algo más: la cultura "caudillista", es decir la
> identificación irracional con un autócrata que funge de padre
putativo
> ante muchos de sus
> compatriotas: ellos interpretan el mundo exterior a través de sus
> ojos. La politización de la sociedad venezolana mediante la sofocante
> intromisión del Estado ha reducido el sentido del espacio en la
> psicología de muchos ciudadanos, del mismo modo que el secuestrador
> reduce el espacio de su víctima. Nada existe fuera de esa relación
> para la víctima mientras el secuestrador tenga el dominio de su
> espacio vital. Hasta que factores internos o externos comiencen a
> debilitar esa dependencia, Chávez seguirá disfrutando del respaldo
> suficiente para mantener a raya a sus numerosos pero impotentes
adversarios.
>
> Alvaro Vargas Llosa es director del Centro Para la Prosperidad Global
> en el Independent Institute y autor de "Rumbo a la Libertad". Su
> dirección electrónica es
AVLlosa@independent.org.
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a la víctima mientras el secuestrador tenga el dominio de su
> espacio vital. Hasta que factores internos o externos comiencen a
> debilitar esa dependencia, Chávez seguirá disfrutando del respaldo
> suficiente para mantener a raya a sus numerosos pero impotentes
adversarios.
>
> Alvaro Vargas Llosa es director del Centro Para la Prosperidad Global
> en el Independent Institute y autor de "Rumbo a la Libertad". Su
> dirección electrónica es AVLlosa@independent.org.
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