¿Quién perpetró el atentado a la AMIA?
Como argentino, y también como miembro de la comunidad judía argentina, exijo al gobierno de Argentina información inmediata y fehaciente sobre los perpetradores del terrible atentado a la AMIA. Este artículo reciente de la tradicional cadena de noticias BBC de Inglaterra muestra algunas de las inconsistencias de la versión oficial argentina, aparentemente creada para satisfacer presiones de los EEUU sobre Argentina de incriminar al alto mando iraní:
Presión sobre Irán por las explosiones en Argentina
Por Nick Caistor
(original completo en inglés en http://news.bbc.co.uk/2/hi/americas/6612951.stm )
(...) A pesar del número de víctimas, y el hecho que Argentina raramente ha sido objeto de ataques terroristas internacionales, las autoridades judiciales de ese país nunca han conseguido realizar grandes progresos para encontrar a los perpetradores. Un juicio de tres años de 20 argentinos terminó en su absolución en 2004. Pero el juez Canicota Corral, basándose en un informe de 800 páginas preparado por dos fiscales públicos, ha pedido recientemente a INTERPOL el arresto de 7 iraníes y un libanés. Los iraníes que el juez quiere interrogar por responsabilidad sobre el ataque a la AMIA incluyen el expresidente, Ali Akbar Rafsanjani, y el ministro de relaciones exteriores durante los comienzos de la década de 1990, Ali Akbar Velayati. (...) De acuerdo al fiscal Alberto Nisman, los iraníes ordenaron el ataque (a la AMIA) a través del grupo Hezbolah cuya base está en el Líbano. La orden vino después que Argentina se retrocediera de dos contratos para proveer material para la industria nuclear iraní a finales de los 1980. El equipo de Hezbolah, de acuerdo a la versión del Sr. Nisman, habría llegado a Argentina a través de su frontera vulnerable al norte con Paraguay y Brasil. Una vez dentro, se habrían conectado con gente de la embajada iraní y llevado a cabo el plan. Un hombre bomba suicida, identificado como Ibrahim Hussein Berro en el informe del fiscal, habría conducido una camioneta llena de explosivos hasta el frente del edificio de la AMIA, matándose a sí mismo y a 85 personas dentro, y derribando todo el frente del edificio. Esta teoría fue inicialmente lanzada por fuentes israelíes pocos días apenas después de que la explosión había ocurrido, pero la investigación argentina zozobró cuando el primer juez a cargo del caso fue despedido por denuncias de haber sobornado a un testigo. El caso y las acusaciones fueron revividas recién en 2006 cuando los dos fiscales produjeron su detallado informe y el juez Corral decidió actuar basándose en el mismo. Observadores en Argentina y en los EEUU apuntan a presiones directas de oficiales de la administración Bush para la reapertura del caso y para el nombramiento de los más altos niveles del gobierno iraní, como responsables por la explosión. El principal abogado representante de la AMIA, Miguel Bronfman, ha dicho que las visitas de los oficiales de Washington en Argentina llevaron a un cambio en la atmósfera, con el resultado de que, repentinamente, las autoridades de Argentina emitieron las acusaciones. Incluso el juez Corral admitió ante la BBC que si bien como juez no había recibido ninguna presión para poner la culpa del ataque sobre Irán, como ciudadano común no tenía la menor duda que había presión sobre las autoridades argentinas de unirse a las tentativas internacionales de aislar el régimen de Teherán. Los iraníes niegan cualquier participación en la explosión de la AMIA. Las relaciones diplomáticas entre los dos países han sido reducidas al mínimo como resultado del caso, pero el encargado de negocios iraní en Buenos Aires, Moshen Baharvand, es inflexible cuanto a que no hubo razón para que Irán diera tal orden. Baharvand apunta a que Irán buscó compensación a través de un árbitro internacional por la falta de Argentina en cumplir con los contratos nucleares, y que el hecho fue eventualmente resuelto cuando Argentina pagó más de 5 millones de dólares en compensación. Baharvand también sostiene que Hezbollah nunca estuvo involucrado en cualquier ataque fuera del Medio Oriente, ya que considera a la suya una lucha directa contra Israel. Otros en Argentina son igualmente escépticos cuanto a los intentos de poner la responsabilidad por las muertes en el ataque de la AMIA sobre perpetradores extranjeros. “Estoy segura que el Estado argentino está involucrado”, dice Laura Gisberg, quien perdió a su esposo en la explosión. Ella sostiene que los fiscales no han ofrecido ninguna evidencia sólida para culpar a Irán o a Hezbollah, e indica muchos crímenes no resueltos en los que se cree que los servicios argentinos de seguridad estuvieron involucrados. De la misma manera, el periodista veterano norteamericano Joe Goldman, que ha vivido en Argentina desde hace 20 años, duda de la versión oficial de Argentina de lo que ocurrió la mañana del 18 de julio de 1994. “No hay evidencia de que la explosión ocurrió por un auto-bomba”, dice. Añade que ha hablado con numerosos testigos que presenciaron el ataque, y ninguno de ellos hizo mención de una camioneta u otro vehículo que haya llegado por la calle. “El daño de la explosión en la calle y los alrededores del edificio indican una explosión desde dentro de la AMIA”, sostiene. INTERPOL ha rechazado los pedidos de arresto contra el expresidente iraní Rafsanjani y el Sr. Velayati con el argumento de que tienen inmunidad diplomática. Irán ha apelado contra las acusaciones, y la demanda de que los otros cinco iraníes sean cuestionados por las autoridades judiciales argentinas será tratada en próxima reunión en Marruecos en Noviembre de 2007. Mientras tanto, Laura Ginsberg y los otros familiares de las 85 víctimas, así como aquellos que sufrieron por el ataque a la Embajada de Israel, no están más cerca de saber quiénes realmente han sido los responsables por los ataques.
